Cuando la vida te da limones

La vida está llena de giros, de experiencias, ofrece distintas oportunidades y nos regala el derecho, ¿o la obligación?, de tomar decisiones, así la vida nos da “limones”.

La vida te da limones
Y si la vida nos da limones, entonces, hacemos limonada, es lo que dice la cultura popular. Nos acoplamos a lo que nos tocó y resignamos a lo que tenemos. Pero, existe un pequeño problema, no estoy de acuerdo.
Creer que estamos amarrados a algo pre-escrito, me parece una burla contra nuestro libre albedrío.  Es escudarnos en pretextos del tipo “Así soy” para cometer cualquier tipo de estupidez. Se vuelve la razón perfecta para mantenernos en un estado mediocre y cómodo en el que no pasa nada. ¿Y no ha sido ese el problema de siempre? No pasa nada.
El esfuerzo genera oportunidades, la preparación permite aprovecharlas. Creer que en la vida solo hay “Una gran oportunidad” nos arriesga a vivir de dos maneras: Esperando algo que vendrá para hacer las cosas, lo cual podría condenarnos a vivir esperando. La segunda opción es vivir lamentándonos por lo que dejamos ir o por algo que ya pasó.
El gran reto resulta entender que las oportunidades van y vienen, que tienen un espacio en el que coexisten, y con una autonomía que nos haría pensar que tienen vida propia. Están ahí, esperando a los valientes que vayan a buscarlas, se planten frente a ellas y hagan que las cosas sucedan.
Personalmente, no estoy dispuesto a creer que tengo que hacer limonada, solo porque la vida me dio limones, ¿que no puedo aspirar a mas?, ¿es pecado intentar llevar más pan a mi casa? Mi lógica es simple:
“Si la vida te da limones, Siempre puedes venderlos y comprar naranjas”