Elementary, Serie

De entre los personajes de ficción, pocos me tienen tan intrigado y pueden mantener mi atención por tantas historias como lo hace el detective consulto Sherlock Holmes. Sin duda coloca a Conan Doyle en la lista de mis autores preferidos al buscar un libro (y sin embargo no he leído ninguna obra de él que no traté de Holmes y sus aventuras).

Sobra decir que seguí de cerca sus dos últimas películas  tan distantes una de la otra y que Dr. House me mantuvo atento a la pantalla hasta su última temporada. Pero esos serán temas dignos para otra ocasión y otro post.

Esta vez, me ocupa el estreno de una serie que esperaba ver con cierta incertidumbre, ya que traer a Holmes a la época actual representaba un reto interesante, no por las aventuras, que ya hemos visto bastante bien logradas en otras series. Se trata del personaje, de su capacidad de deducción que no es terminada de entender, no se trata del elemento sorpresa (En palabras de Holmes: aún cuando Waltson esconde ciertos elementos en sus relatos para mantener el suspenso de sus lectores) sino del poder de la observación minuciosa, de la atención a los detalles y de la escrupulosa formación de nuestro héroe.

Elementary

Elementary

Esto era un reto porque teníamos como personaje principal a Sherlock, no a alguien con sus cualidades o cuyo nombre hacia tributo al detective. Se trata de a un Holmes adaptado a nuestros tiempos. Así que me senté a ver que nos mostraba esta nueva serie, la verdad lo hice con cierta precaución, consiente de que el detective de Estudio en Escarlata perdió la batalla contra el personaje de Hollywood que hace estupendas clarividencias y disfruta del “Elemental mi querido Watson” . Aún cuando este personaje mantiene ciertos rasgos, peca de ser demasiado ¿humano?, le falta esa pizca de pedantería de la que exageraba House y ese temple tan suyo al resolver sus casos. Hacer berrinche y chocar un auto   me parece fuera del lugar, al menos fuera del Holmes que tiene un caso por resolver.

Elementary muestra ciertos momentos que nos permiten darnos cuenta que, al menos, alguno de sus escritores había leído alguna de las novelas, con pequeños y sutiles recordatorios de Estudio en Escarlata, que es la primera novela y. ¿porque no? nuestro primer capítulo.

Tenemos un par de escenas, como cuando encuentran a la chica muerta, escondida en un cuarto oculto, del que solo Holmes pudo percatarse, la huella de zapato que dejó el delicuente “después” del crimen. Un Holmes que sirvió en Scotland Yard pero que por razones de adicción, habrá que ver a que fue adicto, se traslado a NY, con una Doctora Watson que, en lo personal, dejó mucho que desear, considerando que en la novela todo es relatado desde la perspectiva del médico militar y aquí solo la limitaron a ser una fanática del Beisbol que dejó su carrera como cirujana porque se le fue un paciente. Y que tuvo un par de aportaciones muy fortuitas al caso.

La referencia a Irenne Adler promete, solo eso. Y existen algunas referencias extras que al final, solo te permiten disfrutar del recuerdo de una buena novela y hacen llevaderos los 60 minutos de programa.

Los errores, los de siempre, un par de “deducciones” mágicas, un mucho de suerte, un Holmes cuya personalidad no cuaja, y no es que espere que lo haga, pero con un personaje al que le guardo tanto respeto, resulta difícil ver a un homónimo que apenas llega a ser la sombra del verdadero personaje de la novela.

Bien he visto solo un capítulo y me he permitido tirar mis ideas al aire, seguramente veré que nos depara la próxima semana esta serie a la que le falta madurar bastante. Pero, algo es seguro, no la espero con mucha emoción. Quizá lo mas adecuado sea desempolvar los libros del estante.

 

Trejo

 

Pueden leer mi post “oficial” en Urielmania