Utopía

No tenía idea de que el término “Utopía” correspondía a un Reino en una isla del nuevo mundo, esto de acuerdo a la obra del mismo nombre de Tomás Moro. Afortunadamente llegó una versión del libro a mis manos. Una obra muy interesante, ampliamente recomendable y que sin duda cualquier persona que aspire a un cargo  público, a la representación social, o incluso que participe activamente dentro de una sociedad debería tomarse el tiempo de leer y plantearse algunos razonamientos o por lo menos tomar algunas ideas.

utopia1516

La verdad es que tardé en leer el libro, ya que varias veces regresaba en un capítulo en especial o que una simple oración mantenía mi mente ocupada por un día completo, me llené de citas/frases y encontré una visión de la república muy por encima de la que yo tenía. Si bien el libro mantiene un ritmo ágil, seguramente se encontrará con momentos en que prefiere detener la lectura y analizar a fondo el tema planteado en el escrito.

Es una obra ficticia de Tomas Moro, que está divida en dos tomos, el primero narra la primera vez que el mismo Tomás Moro conoce a Rafael Hotloideo, un hombre de mundo que ha hecho viajes con Américo Vespucio y con Cristobal Colón, un navegante. Rafael se sienta a la mesa junto con un Cardenal, Pedro Egido, nuestro narrador (Tomás Moro) y un par de acompañantes más. Les narra algunas de sus historias y pone en evidencia las fuertes faltas del Imperio Inglés, recordemos que la obra está ambientada a principios del siglo XVI.

Lo interesante empieza cuando te das cuenta que muchos de los vicios que había en el siglo XVI se mantienen hasta nuestros días, solo por citar algunos:

Tomás Moro le dice a Rafael que debería compartir su sabiduría con los gobernantes de Europa, a lo que él contesta:

En reuniones de gente envidiosa o vanidosa ¿no es, acaso, inútil explicar algo que sucedió en otros tiempos o que ahora mismo pasa en otros lugares? Al oírte, temen pasar por ignorantes y perder toda su reputación de sabios, a menos que descubran error y mentira en los hallazgos de otros. A falta de razones con que rebatir los argumentos, se refugian invariablemente, en este tópico: «Esto es lo que siempre hicieron nuestros mayores. Ya podíamos nosotros igualar su sabiduría». Al decir esto, zanjan toda discusión y se sienten felices. Les parece mal que alguien sea más sabio que los antepasados. Cierto que todos estamos dispuestos a aceptar todo lo bueno que nos han legado en herencia. Pero con el mismo rigor sostenemos que hay que aceptar y mantener lo que vemos debe mudarse. Con frecuencia me he encontrado en otras partes este tipo de mentes absurdas, soberbias y retrógradas.

Siguiendo en la charla, un poco más adelante, hablan sobre la pena capital (pena de muerte) que se aplicaba en Inglaterra a aquellos que eran encontrados culpables por robo, esto contesta Rafael:

Sobre la pena de muerte.

Un robo no es un crimen merecedor de la pena capital. Ni hay castigo tan horrible que prive de robar a quien tiene que comer y vestirse y no halla otro medio de conseguir su sustento. No parece sino que en esto, tanto en Inglaterra como en otros países, imitáis a los malos pedagogos: prefieren azotar a educar. Se promulgan penas terribles y horrendos suplicios contra los ladrones, cuando en realidad lo que habría que hacer es arbitrar medios de vida. ¿No sería mejor que nadie se viera en la necesidad de robar para no tener que sufrir después por ello la pena Capital?.

Además, agrega una lógica interesante al mencionar que si se mantiene la misma pena para el que roba como para el que mata, ¿no será que aquel que roba y es descubierto, prefiera matar a quien lo descubrió? Después de todo así es menos probable que lo encuentren y, aún si lo encuentran, la pena sería la misma.

Rafael, en su crítica, continua sobre la pobreza que vive Inglaterra, mientras la riqueza se acumula en unos cuantos, hace ver a sus acompañantes como la realeza no buscará evitar dicho problema ya que esto dificultaría mantener ese estilo de vida para ellos puesto que:

Pues tanto la riqueza como la libertad hacen aguantar con menos paciencia las leyes duras e injustas. Por el contrario, la indigencia y la miseria embotan los ánimos y quitan a los oprimidos el talante de la libertad.

Sin embargo, también hace mención de las frecuentes disputas dentro del reino hacia su gobierno:

Sobre la pobreza y revolución:

La experiencia ha demostrado claramente lo equivocado de quienes piensan que la pobreza del pueblo es la salvaguardia de la paz. ¿Dónde encontrar más riñas que en la casa de los mendigos? ¿Quién desea más vivamente la revolución? ¿No es acaso aquel que vive en situación miserable? ¿Quién más audaz a echar por tierra el actual estado de cosas que aquel que tiene la esperanza de ganar algo, porque ya no tiene nada que perder?

Personalmente, me encantó el momento en el que tocan la religión de donde rescató una frase que me acompañará por el resto de mi vida:

Sobre el evangelio en la vida diaria:

Al ver que la ley de Cristo encajaba mal en la vida de los hombres, han preferido adaptar el evangelio a la vida, moldeándolo como si fuera de plomo. ¿Y qué han logrado con tan peregrino proceder? Nada, si no es poder ser peores con mayor impunidad.

La charla se había alargado hasta ese momento, donde deciden seguir la historia de Utopía, un reino del que Rafael habla con mucha admiración para otro momento, esto da lugar al segundo capítulo del libro.

300px-New_Harmony_by_F._Bate_(View_of_a_Community,_as_proposed_by_Robert_Owen)_printed_1838

En el segundo capítulo platica sobre un reino del nuevo mundo llamado Utopía, esta en una isla y es una República, habla sobre sus formas de gobierno, explica cómo funciona su economía, describe su geografía y por último, para darnos una idea de la vida en Utopía, habla de Amaurota, una ciudad del reino. La verdad, amigo lector, este segundo tomo es el que da vida al término que usamos. Le recomiendo leerlo, y disfrutarlo mucho, tomarse su tiempo para imaginar la isla, y a sus habitantes.

Solamente me permito rescatar algunos momentos que me impactaron, como la manera su estructura política, sus hospitales, su forma de mantener a los presos, la manera de entender el dinero, las piedras y metales preciosos, incluso su forma de entender la guerra. Ciertamente la obra está a la altura de la leyenda. Y bueno quiero terminar con un par de extractos de Utopía:

Sobre la ropa cara y la Joyería:

Puede haber hombres que queden embelesados ante el brillo engañoso de una perla diminuta o de una piedra preciosa, cuando tienen la posibilidad de contemplar una estrella, y hasta el mismo sol. Se maravillan de que haya alguien tan rematadamente loco que se considere más noble por la lana más fina que viste. ¡Después de todo, esta lana, por fino que sea su hilo, la llevó antes una oveja, y nunca dejó por ello de ser oveja!

Sobre la acumulación de riqueza:

Pensemos en un año malo y de poca cosecha en el cual han perecido de hambre miles de hombres. Estoy seguro que, si al cabo de esta catástrofe se abren los graneros de los ricos, se encuentra en ellos tanta cantidad de grano que, si se hubiera repartido entre todas las víctimas de la peste y el hambre, no se habría enterado nadie de los rigores de la tierra ni del cielo. Nada más sencillo que alimentar a la humanidad. Pero el bendito dinero, inventado para lograr más fácilmente el camino del bienestar, es el cerrojo más duro que cierra la puerta del mismo.

———————
Quizá, lo único que puedo lamentar, es no haber leído este libro antes, hubiese sido de gran ayuda en ciertos momentos de mi vida. Es una lectura recomendada que espero disfrute y comparta.
Está reseña la escribí para Urielmania.