Al candigato Morris

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Le dedico estás líneas a usted señor gato, porque, con el respeto de Titán y demás competidores de diferentes especies de otros estados, es claro que usted ha marcado las pautas para en éste tipo de candigaturas.

Señor gato, le voy a ser honesto, lo está haciendo mal. Pero no me juzgue apresuradamente porque tengo más que decir, lo está haciendo mal, pero sus compañeros y contrincantes lo están haciendo peor.

No queda más que sentir tristeza cuando la clase política en campaña, aquellos que gritan a los 4 vientos que son capaces de representarnos tiemblan ante un gato que propone una candidatura igual de productiva que la de ellos mismos. Tengo que reconocerle que usted, al menos, ha sido honesto.

No me toca votar para esta entidad (Mi paso por Xalapa es fugaz). Pero no votaría por usted, y mucho menos por cualquiera de sus adversarios. Pero me hubiese planteado seriamente votar por la(s) persona(s) detrás de tan atrevida campaña.

Soy del tipo anticuado y creo en lo que nos puede ofrecer la democracia. Soy del tipo que no cree en los partidos políticos pero que se toma el tiempo de ver a quien dar el voto.

No es que no crea en el voto nulo, respeto a aquellos que tienen la convicción de hacerlo. Soy de los que cree en hacer la elección con las opciones que tienes. Y si esas son las opciones que tengo, eso me dice mucho de la sociedad de la que soy parte y en la que vivo.

No votaré por usted porque su propuesta, como gato, es pobre. Pero le doy las gracias por mostrar lo preocupante de nuestra realidad político/electoral cuando un gato les vino a “mover el tapete”.

Señor Gato, gracias por lo que está haciendo. Ahora le pido sea usted, o sus dueños, una(s) persona(s) valiente(s) y presente(n) en el futuro o en otra elección a un candidato ciudadano con “todas las de la ley”. Es cierto, es más fácil presentarse como gato, pero es mejor ser hombre/mujer. (e intentar llevar mas allá una propuesta)

Señor Gato, tengo que reconocer que si a cualquiera de los que pretende gobernarme y representarme siente el mínimo temor o recelo por usted, entonces no merece el puesto de representante del pueblo. Porque si ante el arañazo de un gato todo parece moverse, ¿Qué cosa pasará cuando el zarpazo venga con plomo de algún grupo armando? ¿O venga con signo de pesos?

Señor Gato, tenga mis respetos por lo que desea demostrar, y si me pregunta, tiene usted la oportunidad que muchos humanos desean, la oportunidad de escribir su nombre en la historia. A diferencia de algunas opiniones que he escuchado y leído, personalmente veo con buenos ojos la participación que se ha generado alrededor de su candigatura y espero que en las próximas elecciones todos los candidatos sean más competitivos y mejoren el discurso de cada campaña.

Porque, siendo honestos, en una elección popular; la candidatura de un gato debería pasar desapercibida o, en el mejor de los casos ser una simple broma.

Tenga un buen día señor candigato.